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Quienes transitan las rutas de la llanura pampeana suelen
referirse a la monotonía del paisaje como un
rasgo de identidad de esta inmensa región geográfica
de la Argentina. Cientos de kilómetros caracterizados
por pasturas verdes, plantaciones de maíz, trigo,
soja o ganado vacuno pastando a la vera de una autopista.
Esta continuidad en el paisaje se ve interrumpida por
la presencia de poblaciones urbanas con un estilo de
vida pueblerino y amigable, alejado de la intensidad
de la vida cotidiana en la ciudad de Buenos Aires.
Estas pequeñas ciudades y localidades aparecen
como el reservorio de tradiciones propios del estilo
de vida del habitante histórico de las pampas:
el gaucho. Comidas, bailes, juegos de destrezas con
el caballo y música son elementos culturales
que forman la identidad pampeana. Rasgos identitarios
que parecen estar alejados de la idiosincrasia y el
modus vivendi del habitante medio de una gran ciudad.
Pero en ocasiones aparecen gratas excepciones. Son rupturas
en el continum del paisaje geográfico que corroboran
la idea de la integración cultural entre los
estilos de vida urbanos y rurales.
Entre el 13 y el 15 de mayo del 2005, en la ciudad de
Chascomús algo alteró esta normalidad
de hábitos y costumbres. Algo, que pensado desde
la comodidad de los lugares comunes, debió haberse
organizado en una gran ciudad, con el apoyo presupuestario
gubernamental y un gran despliegue mediático
En esas fechas se celebro El 3ª Encuentro Chascomùs
Jazz que convocó a algunos de grupos y solistas
más encumbrados de la escena del jazz local.
Desde la perspectiva del enfoque del marketing de ciudades
el 3ª Encuentro Chascomùs Jazz ofreció
una interesante combinación de factores que coadyuvaron
a los fines inmediatos deseados por lo organizadores.
Al mismo tiempo crearon condiciones a aprovechar en
el futuro para el beneficio de los ciudadanos de Chascomús:
- La
organización y promoción del evento
surgió de un entusiasta grupo de emprendedores
del sector privado que corrieron con el riesgo de
la inversión sin demandar subsidios o apoyo
del gobierno.
- La
consideración de las atracciones urbanas desde
una visión integral que combina ocio, entretenimiento,
cultura y turismo. Buena parte del programa del festival
se desarrolló en bares y restaurants que funcionaron
como escenarios alternativos al Teatro Brazzola.
- La
apertura de la oferta turística de la ciudad
de Chascomus hacia nuevas propuestas culturales no
convencionales en el medio periurbano.
- El
reforzamiento de los signos de identificación
de los residentes con su ciudad. La nutrida asistencia
de lugareños revela la progresiva incorporación
de la fecha del festival de jazz a la agenda cultural
y a las expectativas de los residentes.
- El
posicionamiento de Chascomús como un centro
de actividades artísticas por un lado, complementario
a Buenos Aires, pero al mismo tiempo alternativo por
el paisaje y la infraestructura apta para el turismo
de fin de semana.
El
éxito alcanzado por las tres ediciones del Festival
de Chascomús abren una enorme posibilidad para
la ciudad con vistas a constituirse en una punto de
referencia para el jazz local y, paralelamente puede
servir como ejemplo positivo para que otras ciudades
bonaerenses inicien el camino de la generación
de nuevas ofertas culturales.
Prof.
Gabriel Fernández
Director Proyecto "Gestión Estratégica
Urbana: Ciudad-Economía-Imagen"
Editor de Imago Urbis
Universidad Nacional de Quilmes
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